Tratando heridas en los pies

Las heridas o rutpura de la piel en los pies es una preocupación frecuente para las personas con espina bífida, principalmente porque ocurren muy fácilmente, en ocasiones pueda haber cierta demora en detectarlas (por lo general no hay sensibilidad) y cuesta muchísimo que cicatricen, convirtiéndose fácilmente en heridas crónicas.

Como en todo orden de cosas de la espina bífida; estamos lejos de encontrar la fórmula perfecta para sanar estas heridas o para que no ocurran. Un estudio de 2013 publicado en el Journal of Pediatric Rehabilitation Medicine afirma que a medida que las personas con espina bífida van sobreviviendo hacia la adultez (lo cual no sucedía hace unas décadas), el manejo de lesiones y heridas se va conviertiendo en un tema particularmente complejo. La principal conclusión es que la detección oportuna es clave: y eso significa revisar todo-todos-los-días. Yo soy la primera en admitir que hay días que se me olvida revisar los pies, y hemos pagado las consecuencias, pero es clave para el tratamiento oportuno.

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Para casos leves, donde aún no hay una llaga abierta, hemos visto que Linovera funciona muy bien: es como un aceite que se frota y se absorbe. Cuando pasamos a lesiones mayores (generalmente producto de la época de playa y piscina), hemos terminado en las manos de un/a especialista en cuidado de heridas que hace una curación que luego hay que mantener en el tiempo.

No es un tema fácil; porque la premisa es que las heridas deben respirar para sanar y secarse, y con la órtesis eso es prácticamente imposible: por eso todos los veranos buscamos nuevas alternativas para proteger los pies del pasto, piscina y playa… aún sin ninguna solución demasiado exitosa.

Nicole Keller1 Comment