Desrotación de pies

Ha pasado mucho tiempo desde que escribimos. La entrada al colegio de nuestra hija (playgroup) y, en general la vida, ha estado intensa y hemos tenido poco tiempo para el blog. Este año ella entró formalmente a prekinder, lo cual ha traído una serie de nuevos desafíos, pero también ha tenido muchos avances. Uno de ellos es la marcha independiente. No para distancias largas, pero dentro de la casa y de la sala de clases es capaz de caminar sin ayuda. 

Cuando recién diagnosticaron a nuestra hija, lo que más nos dolía era que no pudiera caminar. Con el tiempo, y aunque suene extraño, simplemente nos dejó de importar. Habían otras cosas más complejas que abordar, el andador era parte de nuestras vidas y por su nivel de lesión todos nos decían que era muy difícil que pudiese caminar sin apoyo. Por eso cuando sucedió fue impactante y sorpresivo. 

Uno de los principales problemas que enfrentaba nuestra hija para la marcha independiente era la rotación interna de los pies, que causaba que se pisara contínuamente la punta de los pies al tratar de avanzar. Cuando empezó a caminar firme con el carro (más menos a los 2 años y medio) empezamos a probar con diferentes alternativas para lograr desrotar los pies. 

La primera alternativa era una especie de elástico que iba alrededor de la cintura, por fuera de la ropa y de la zapatilla y que rotaba hacia afuera el pie más problemático (en nuestro caso el derecho). Lo usamos más o menos 1 años y lo hacía una mamá del centro de rehabilitación al que vamos. Lo bueno era que efectivamente lograba que se rotara el pie, lo malo es que, al ser externo a la ropa, se ensuciaba con mucha facilidad y perdía rápidamente su elasticidad. 

 

Más a o menos a los 3 años y medio pasamos a un elástico que va por debajo de la ropa, que se abrocha al rededor de la cintura con un velcro y regula la rotación de ambos pies. Con este elástico nuestra hija avanzó mucho. Lo hace una kinesióloga de la Teletón y el principal desafío es que el elástico tenga el nivel de tensión suficiente para producir la rotación de los pies, pero que tampoco sea tanto como para que no se produzca la rotación hacia el otro lado. Al ser un elástico simple que se compra en cordonerías y luego se manda a coser, también va perdiendo elasticidad con el uso diario, razón por la cual hay que ir reponiéndolo cada cierto tiempo.  

En medio de la búsqueda probamos también con los llamados "twister cables", que logramos mandar a hacer en la Teletón. En EEUU se usan mucho, pero en nuestro caso eran muy aparatosos y difíciles de poner a y a nuestra hija nunca le acomodaron. Incluyo de todas formas una foto para que se hagan una idea. 

Finalmente el último verano (con nuestra hija de cuatro años y un par de meses) dejamos de usar los elásticos por el calor. Se demoró un poco, pero logró mantener la desrotación que lograba con los elásticos, aunque sigue habiendo un pie un poco más rebelde. Nuestros terapeutas nos dicen que con el tiempo y la madurez, mucho niños logran controlar mejor la rotación de los pies al caminar mas lentos y concentrados. Por lo general los elásticos se usan sólo cuando los niños son chicos, porque después es muy difícil encontrar elásticos que den un nivel de tensión que funcione con cuerpos más pesados. Nosotros nos demoramos en encontrar la fórmula perfecta, pero cuando lo hicimos, nos funcionó súper bien.