Primera vez en silla de ruedas

El año 2012 fuimos una de las historias de la Teletón. Mi hija tenía recién un año y la periodista que nos fue a hacer la nota me comentó que, en su experiencia, el momento más duro para los padres era cuando tenían que dejar atrás el coche y subir a sus hijos a una silla de rueda. Yo le comenté que me daba lo mismo, que era parte de la vida... pero le estaba mintiendo. 

Quizás por ese mismo miedo de pasar a una silla de ruedas es que nunca usamos mucho el coche. A los dos años nos pasamos al andador y si la distancia era muy larga, el panorama no se hacía. Cuando nació nuestro segundo hijo compramos un coche doble donde ella iba parada atrás y así logramos arreglarnos durante muchos años.

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Extrañamente, la primera vez que necesitamos una silla de rueda calzó con el momento en que mi hija mejor camina sin ayuda. Por mucho que camine y sea independiente, las distancias largas son matadoras para ella y la agotan. Siempre tuve miedo de ofrecerle la opción de la silla, ¿y si se acostumbra? ¿si le da pena?

El fin de semana pasado fuimos a comprar regalos de Navidad, el lugar estaba lleno de gente y había que pasearse de un lado a otro; pensé en cancelar la idea e irnos para la casa. Pero fue ella -que ya está grande y en ocasiones muchísimo más madura que yo para enfrentar su condición- quien me planteó que una silla de rueda podría ser una buena idea. 

 

¿"Verdad que los niños pueden usar sillas de ruedas aveces cuando se cansan y después bajarse mamá"? Verdad. Y eso fue todo. Pedimos una silla y empezamos a avanzar, yo muy pendiente de las miradas de la gente y el impacto que pudieran tener en mi hija. Ella, feliz, saludando a las personas que pasaban, bajándose y recorriendo las tiendas para ayudarme a elegir regalos y feliz de la oportunidad de poder pasear sin agotarse. No puedo negar que me cargan las miradas de lástimas y las dificultades para pasar de un piso a otro, pero también que me doy cuenta que esos son mis propios fantasmas y que a mi hija no le afectan. 

Ahora que lo escribo me doy cuenta que suena como un momento mínimo, para algunos insignificante, en realidad hay mucho niños que usan silla de rueda desde mucho antes y es parte de sus vidas. Para mí fue ratificar que lo importante es que mi hija pueda moverse y ser independiente con las herramientas que tiene a su mano; órtesis, muletas, andador, silla de rueda y que mi preocupación tiene que ser el tenerlas disponibles para ella y educarla con la frente en alto para que no se sienta menos por necesitarlas.