La silla

Entre los "descubrimientos" para las terapias y el jardín, estas sillitas son sin duda una de las top ten. Lo que más me gusta es que las hace una mamá que conozco de las terapias y que también tiene un hijo con espina bífida (crececonamor@hotmail.com), por lo que sabe de primera mano qué tipo de implementos les sirven en el día a día.

Son muy útiles para la terapa ocupacional, porque los niños pueden estar sentados en una mesa pero con espacio para la guata y con estabilidad para los brazos y la espalda. Cuando son más chicos se les puede poner una especie de cinturón con velcro para que no se caigan, lo cual evita que uno tenga que estar tan encima de ellos mientras pintan o juegan.  Tanto nos gustaba que teníamos dos: una para el jardín y otra en la casa. 

 En el centro de rehabilitación al que vamos (Amancay) también trabajan con esta silla. 

En el centro de rehabilitación al que vamos (Amancay) también trabajan con esta silla. 

Mi hija la usó casi dos años seguidos en el jardín, donde servía mucho para poner integrarla a todas las actividades,  porque al tener ruedas, las tías podían moverla de un lugar a otro antes de que empezara a gatear. Nunca se me va a olvidar su primer show del día de la madre bailando arriba de su silla a la par con sus otros compañeros.

La próxima semana nos llegará una mesa de niños con sillas sin respaldos de brazo... nuestra niña ya está más grande y no quiere sentarse en algo tan aparatoso. ¡Un paso más en nuestro camino!