Jardín Infantil

Ayer me emocioné profundamente cuando el abuelo de una niñita recién nacida con espina bífida me envió una carta para agradecerme por este blog. Que había sido muy útil para él y su familia, y me pidió que lo mantuviera al día lo más posible. Decidí que lo voy a actualizar todos los viernes. Temas hay tantos que creo que son inagotables, y lo hago feliz con saber que a una persona le sirve. 

Cuando recién diagnosticaron a nuestra hija, las principales preocupaciones en mi mente eran bastante extrañas: cómo iba a salir a bailar, meterse al mar, sacar cereales de la despensa. No sé por qué pensábamos en esas cosas, pero con el tiempo nos hemos ido poniendo más prácticos: cómo va a lograr lo que necesita en el aquí y el ahora para ser más independiente y feliz.

Con el jardín infantil tomamos una decisión bastante drástica, entró con 1 año 2 meses; prácticamente una guagua. Teníamos dos argumentos, el primero es que ella era hija única y no hay nada como la estimulación de otros niños para el desarrollo. El segundo es que queríamos que, cuando se diera cuenta que tenía algunas diferencias con los otros niños, ya estuviera inserta en un mundo social de pares. Hay muchos argumentos en contra, que en la casa están más protegidos, que se enferman mucho etc... por lo mismo es una decisión muy personal. 

Nunca nos hemos arrepentido. El jardín de nuestra hija se la jugó por ella de una forma que siempre voy a agradecer. Me acuerdo que fuimos a postularla con una actitud muy defensiva, pensando que tendríamos que pelear para que la aceptaran. Fue todo lo contrario, las tías querían saber cómo la podían ayudar más. 

Con el tiempo se han ido incorporando otros niños con discapacidad y se ha vuelto un jardín hasta cierto punto "inclusivo". Incluso entre varios padres contratamos a una persona que apoyara a nuestros niños en sus necesidades especiales. Lo que valoro mucho del jardín, es que sus compañeros son niños que no se sorprenden si hay otros niños que no caminan, que usan andador, muletas u órtesis. Esos niños serán después adolescentes y adultos que probablemente no apuntarán con el dedo a personas que usan sillas de ruedas o tengan algún otro tipo de discapacidad. 

Los show del día de la madre o de fiestas patrias son súper fuertes para nosotros. Por un lado es la alegría inmensa de ver a nuestra niña linda bailando y cantando con sus compañeros, participativa al máximo y como una más del curso. Es un agradecimiento a la vida y orgullo de poder haber llegado a un punto en que puedas ver a tu hija tan integrada y con tanta libertad. Por el otro lado, a uno siempre se le rompe un poquito el corazón, porque se hacen también evidentes las diferencias en el día a día con niños sin una discapacidad. No sé si esa sensación alguna vez desaparece, pero se aprende a vivir con ella. 

Como recomendación, creo que es muy importante conocer con anticipación cuáles son los jardines infantiles cerca a la casa que puedan ser más inclusivos.  No se necesitan lugares con gran infraestructura, sino sólo con una sensibilidad especial y ganas de acoger a niños que probablemente necesiten un poco más de ayuda en el día a día.  

Nicole KellerComment